El lavado de raíces ¿por qué es necesario?

El lavado de raíces es una sencilla tarea que principalmente se realiza por una razón, la de eliminar del sustrato, los nutrientes que no queremos que la planta consuma. Se puede realizar en cualquier momento del cultivo, bien sea para corregir sobrefertilizaciones, o en el caso del lavado pre-cosecha para cortar el suministro de nutrientes.

El lavado de raíces ¿por qué es necesario?
Lavado de raíces en las plantas de cannabis

En cualquier momento del cultivo nos podemos pasar con las dosis de los abonos. Y esto causa sobrefertilizaciones, al no ser capaz las plantas de asimilar todos los nutrientes disponibles. En este caso, veremos cómo las hojas se empiezan a quemar. Si en este momento no lavamos las raíces, la planta empeorará, las hojas se seguirán quemando y quedarán inutilizadas. Finalmente en caso de sobrefertilizaciones severas, la planta podrá morir.

En cuanto a lavar las raíces antes de la cosecha, también pretendemos eliminar los nutrientes del suelo. Con ello, forzaremos a la planta a que consuma los nutrientes almacenados en las hojas. El resultado siempre serán unos cogollos con un sabor más suave, al no contener la materia vegetal excesos principalmente de nitrógeno y potasio.

¿Nunca te ha pasado de fumar un cogollo con sabor a hierba verde, que rasca en la garganta y que incluso chisporrotea en combustión? Pues se debe principalmente a un exceso de entre otros, nitrógeno y potasio.

Lavado de raíces

Tras un lavado de raíces pre-cosecha, la planta empieza a consumir los nutrientes almacenados principalmente en las hojas. Éstas día a día irán amarilleando, y eso es bueno, ya que significará que la materia vegetal tendrá pocos restos de nutrientes.

¿Cuándo hacerlo?

Normalmente, el lavado de raíces se debe realizar de 15 a 10 días antes de la cosecha. En variedades que se cosechan a finales de septiembre, se deberá realizar a mediados. Para cultivar marihuana hace falta paciencia, y un lavado de raíces no es la excepción.

Si lo hacemos muy temprano, es posible que la planta no consiga terminar la floración alimentándose tan sólo de los nutrientes almacenados en las hojas. Si lo hacemos muy tarde, es posible que no cause el efecto deseado y lo notemos a la hora de fumar los cogollos.

Si no tenemos experiencia, con hacer el lavado 10-15 días antes de cosechar es suficiente. Con unos cuantos cultivos a nuestras espaldas, aprenderemos a guiarnos por la apariencia de los cogollos y sus tricomas. A fin de cuentas, éstos nunca engañan y nos indicarán entre otras cosas, el momento óptimo para cosechar, que es cuando la concentración de THCA en los tricomas es la más alta.

¿Cómo hacerlo?

La regla para un buen lavado de raíces, es la de usar el triple de agua en contraste con la capacidad que tenga la maceta. Para macetas de 20 litros, usaremos 60 litros de agua. Para macetas de 50 litros, usaremos 150 litros de agua. El pH sigue siendo interesante regularlo como durante todo el cultivo, aunque en este aspecto es suficiente con regular tan sólo 1/3 del agua que vayamos a usar para el lavado.

La forma de proceder es muy simple. Empezamos añadiendo agua poco a poco, como si de un riego se tratase. Debemos permitir que el sustrato se vaya empapando completamente, sin que queden zonas secas. Esperamos unos minutos, y a continuación ya empezamos a añadir agua abundantemente.

Podremos observar como los primeros litros de agua que se drenan por el fondo de la maceta, tiene un color oscuro. Ésto es normal. A medida que vayamos añadiendo más y más agua, ésta saldrá por el drenaje cada vez de un color más claro.

Finalmente saldrá totalmente cristalina. Como hemos dicho, no es necesario regular el pH de momento. La mayoría de cultivadores empleará agua del grifo, por lo que sería imposible regular tantos y tantos litros de agua. Pero los últimos litros que añadamos, sí que merece la pena que sean con un pH corregido, para lo que podemos usar uno o dos cubos. Y con esto, ya habremos lavado completamente las raíces y sólo quedará esperar a la cosecha.