Errores comunes al regar las plantas de marihuana

En principio regar una planta de marihuana parece algo muy sencillo. Pero regar bien es mucho más que echar agua a las plantas, ya que la gran mayoría de problemas que se pueden presentar en un cultivo vienen derivados de unos malos hábitos. En el peor de los casos, éstos llevarán a la muerte de la planta.

USAR AGUA FRÍA O CALIENTE

Si piensas que un día caluroso la planta agradecerá un buen riego con agua fría, te equivocas. Los nutrientes se disolverán más lentamente, por lo que las raíces tendrán más dificultades a la hora de asimilarlos. Además, si podría producirse un shock radicular y transpiración intensa en las zonas aéreas. El agua demasiado caliente también es muy perjudicial, ya que se incrementa la energía cinética de las moléculas y esto provoca un aumento en la velocidad de las reacciones químicas que podría producir un colapso. Una temperatura de agua apropiada para el riego rondaría los 20-30º.

NO DEJAR REPOSAR EL AGUA

La cloración es un método eficaz para desinfectar el agua, hacerla potable y eliminar los microorganismos que contiene. Y hoy en día prácticamente todas las aguas para el consumo humano contienen cloro. Aunque es un elemento que se degrada rápidamente con unas horas de reposo, si se usa directamente del grifo para regar nuestras plantas también mataría los microorganismos beneficiosos que se asientan en el sustrato. Un buen hábito es como decimos almacenar agua en cubos y bidones y dejarla reposar unas 24 horas antes de usarla. Las plantas lo agradecerán.

NO REGULAR EL PH

Todos los nutrientes que la planta necesita para desarrollarse, estarán disponibles dentro de un rango de pH que se sitúa entre 5.5 y 7.0. Por encima o debajo de este rango, ciertos nutrientes no son asimilables, lo que obligará a la planta a consumir los almacenados en las hojas. Y cuando éstos se agoten, comenzará a mostrar síntomas de carencias. Tampoco sería necesario regular el pH en cada riego, es suficiente con realizar algunas mediciones de agua sola y agua con abonos, para saber qué cantidad de corrector debemos usar en uno y otro caso.

NO AÑADIR TODA EL AGUA DE GOLPE

Llega a ser algo muy común. Añadir uno o dos o los litros que sean de golpe. Y en muchas ocasiones, prácticamente toda el agua que usamos sale inmediatamente por el drenaje, lo que hace pensar a muchos que la planta ya tenía agua suficiente. Suele suceder que en cuanto la superficie del sustrato se seca, se crea una permeabilidad que hace no penetre el agua. Y ésta buscará una salida por los laterales de la maceta sin ni siquiera llegar a humedecer el sustrato. Los riegos siempre deben ser pausados, dando tiempo a que todo el sustrato se humedezca poco a poco.

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QUEDARSE CORTO REGANDO

En cada riego, debemos asegurarnos que todo el sustrato se humedezca. No deben quedar zonas secas, ya que las raíces no las colonizarían. Para eso, como comentamos en el anterior punto, los riegos deben ser pausados. Añade un poco de agua a cada planta, espera unos minutos, y vuelve a añadir otro poco. Así hasta que veas que el agua comienza a salir por el drenaje.

REGAR EN EXCESO

Las plantas de cannabis consumen gran cantidad de agua, pero odia la humedad constante en el sustrato. Además de dificultar la oxigenación de las raíces, el ataque de hongos siempre en más propenso en suelos siempre encharcados. Cuando la planta está en una maceta manejable, por su peso podemos intuir qué nivel de agua conserva el sustrato. En el caso de macetas grandes o contenedores, podemos introducir el dedo en el sustrato. Si 2-3 cm superiores de sustrato están secos, es hora de regar.

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