La fertilización foliar en las plantas de cannabis

Las hojas de la marihuana también pueden usarse para ofrecer a las plantas parte de los nutrientes que necesitan para que crezcan en las mejores condiciones. Esto se conoce como alimentación o fertilización foliar. Si optas por este método, tienes que saber muy bien cómo realizar el proceso, sin descuidar la temperatura y la humedad, que en esta práctica juegan un papel clave.

La fertilización foliar en las plantas de cannabis
Alimentación foliar del cannabis

Aunque siempre pensamos que las plantas de marihuana se alimentan a través de las raíces, ya que se trata del proceso habitual, existe otra forma de aportarles los nutrientes que requieren.

Se trata de una técnica que debemos conocer muy bien porque, en función de las circunstancias en las que se encuentren las plantas de nuestro cultivo, tendremos que proceder de una forma u otra. Por ejemplo, no es lo mismo que hayamos cultivado las semillas que si hemos optado por plantar esquejes de nuestra planta madre. En este caso, y para ayudar a las raíces a coger el vigor necesario, podemos acudir a la alimentación foliar.

Los brotes nos lo agradecerán. ¿Por qué? Porque este tipo de alimentación se aplica a través de las hojas. Se trata de aplicar ahí los nutrientes para que, a través de un proceso que se conoce como ósmosis, la planta los absorba.

Es importante saber que en la piel de las plantas se encuentran unos poros que se conocen como estomas. Estos son capaces de absorber los nutrientes más rápidamente de lo que lo hacen las raíces, para que después, a través del xilema, como se conoce a un tejido interno de esta especie, se distribuyan todas las células.

Los Beneficios

Esto permite tratar de forma individual a ciertas plantas y no a todo el cultivo. Si alguna de ellas tienen ciertas deficiencias alimentarias, como suele ocurrir con el magnesio o el calcio, o si presentan deficiencias de nitrógeno, podremos ayudarlas aplicando los micronutrientes que requieran en las hojas, para así fortalecer la planta y lograr que continúe con los procesos de su desarrollo.

Debemos tener muy presente en todo momento que, a través de las hojas, las plantas de cannabis absorben más rápidamente los nutrientes.

Por esto mismo, la mayoría de los cannabicultores no aconsejan recurrir solo a la alimentación foliar y que esta sustituya al resto, sino optar por esta como un complemento para reforzar a una u otra planta de nuestro cultivo, en aquellos aspectos que lo requiera.

Temperatura y humedad

Estos dos factores son claves a la hora de aplicar el alimento foliar sobre las plantas que lo requieran. Debemos tener en cuenta que, si la temperatura es muy elevada, el agua se evapora más rápido, de tal forma que, al depositar el alimento, este no durará demasiado tiempo sobre las hojas y los estomas no dispondrán del tiempo necesario para absorber los nutrientes correctamente.

De hecho, estos poros en la piel de las hojas se mantienen menos tiempo abiertos a medida que aumentan los grados. Por esto mismo, se aconseja aplicar la alimentación foliar siempre y cuando la temperatura no sobrepase los 30 ºC.

Al mismo tiempo, deberemos controlar la humedad del lugar en el que se encuentra nuestro cultivo, ya sea exterior o interior. Si ésta es algo menor de la adecuada no habrá problema para aplicar correctamente la alimentación foliar, pero si es elevada puede provocar una deshidratación en la planta, y eso no resulta nada beneficioso para nuestros objetivos.

El horario

Con el fin de conseguir los mejores resultados, hay quienes prefieren aplicar la alimentación foliar a primera hora de la mañana y otros que han comprobado que lo mejor es realizarlo a última hora de la noche. 

Lo importante es que haya una baja intensidad lumínica. Si optamos por hacerlo nada más comenzar el día, los estomas tardan en torno a 15 y 20 minutos en cerrarse después de que los últimos rayos de luz les golpeen, un tiempo más que necesario para recopilar los nutrientes que hayamos pulverizado sobre ellos.

Si por el contrario optamos por realizarlo a última hora de la jornada, hemos de saber que los estomas permanecen toda la noche abiertos, así que habrá tiempo más que suficiente para que asimilen el alimento.

Algo desaconsejable es pulverizar los nutrientes o bien durante las mayores horas de luz solar o con alguna otra fuente de luz golpeando las plantas. Esto puede provocar que las gotas que depositemos sobre las hojas hagan el efecto lupa y acaben por quemar el conjunto. Y eso es lo último que queremos que ocurra.

La aplicación

La primera regla a la hora de aplicar la alimentación foliar sobre nuestras plantas de cannabis es no hacerlo jamás en el periodo de floración. Salvo que lo hagamos en las primeras semanas, no se aconseja pulverizar ninguna solución sobre los cogollos que están apareciendo o correremos el riesgo de que algún residuo de los nutrientes acabe por dar al traste con el sabor final de la cosecha.

Para que esto no ocurra, otra de las recomendaciones es aplicar la mitad de la dosis que recomiendan los fabricantes de los productos que utilicemos. Son muchos los que han comprobado que aplicar las dosis máximas puede provocar que el follaje se queme, al tener un exceso de nutrientes, de ahí que sea importante contar con los recursos necesarios para medir bien la dosis. En este caso, los medidores de electroconductividad serán nuestros grandes aliados.

Esto no significa que no sigamos las indicaciones de los fabricantes de los diferentes productos. En algunos casos pueden que nos aconsejen utilizar guantes, gafas o mascarillas; tendremos que hacernos con ellos para no poner en riesgo nuestra salud.

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Consejos

Es importante que hagamos primero una prueba, es decir, que apliquemos la alimentación foliar en una sola hoja para ver el resultado. Si es favorable, lo aconsejable es pulverizar la solución que hayamos preparado por toda la planta. Sobre todo en el envés de las hojas, donde se encuentran los estomas, pero también en el resto de partes, tanto en el haz de las hojas como en los tallos y peciolos, pues por ahí también absorberá los nutrientes.

A todas estas pautas podemos sumar otros consejos, como utilizar un pulverizador fino siempre que se pueda (ya que hay ciertos productos que requieren de otros más gruesos), así haremos más fácil la absorción para nuestras plantas.

A medida que avancemos en nuestros cultivos, iremos descubriendo nuevas formas de hacer más eficiente la alimentación foliar, que tanto bien puede hacer a nuestra plantación para que potencie al máximo.