Cultivar variedades sativas en interior es fácil con estos consejos

El cultivo de variedades sativas en interior, es siempre un reto para cualquier cultivador. Por naturaleza, son variedades de crecimientos explosivos y floraciones interminables de 3-4 meses o incluso más. La mayor dificultad es sobretodo controlar en un espacio limitado como es un armario de cultivo, plantas que crecimiento casi incontrolable.

Lo primero que todo cultivador debe tener en cuenta cuando decide cultivar sativas en interior, es que son variedades para personas pacientes. No podemos esperar ni las cosechas más rápidas ni más abundantes, ya que, aunque algunas son muy productivas, en general cualquier híbrido índica/sativa es más fácil de cultivar, de floración mucho más corta y de cosechas más generosas.

Tampoco debemos hacer casi ningún tipo de inversión extra si ya contamos con un armario de cultivo, salvo algunas macetas si las que ya tenemos no son las más apropiadas. El tamaño de las macetas que usemos será muy importante a la larga. Una de las maneras de conseguir que una planta no alcance mucho tamaño, es limitar el espacio para el desarrollo de las raíces.

Lo más común entre los cultivadores es comenzar un cultivo desde semilla, así que un buen tamaño de maceta final tras todos los trasplantes podría ser de por ejemplo 9 litros con una densidad de 5 plantas por m2. Para que las plantas se sientan más cómodas, se puede hacer un último trasplante en la fase de transición de crecimiento a floración, cuando el desarrollo de raíces comienza a disminuir.

También se puede jugar con el fotoperíodo, lo que en gran medida hará que las plantas crezcan más contenidas. Muchos cultivadores optan por un fotoperíodo 12/12 desde el inicio. A menos horas de luz, menor crecimiento. Y las 12 horas de oscuridad asegurarán que la planta comience a florecer tan pronto alcance la edad sexual adulta, algo que sucede entre la 4ª-6ª semana de crecimiento, pero nunca podremos saberlo con exactitud.

Cultivar variedades sativas en interior requiere obligatoriamente podas o guiados. Son variedades que una vez cambiemos el fotoperíodo puede llegar a multiplicar x4 o x5 su altura. Con lo que una planta pasada a floración con 30 cm superará con creces el metro de altura. Esto es excesivo teniendo en cuenta que la producción se concentrará mayormente en las apicales.

La mejor opción sin duda es hacer un cultivo en SCROG. Valiéndose de una malla situada sobre las plantas, iremos guiando las ramas sin que la sobrepasen en altura, cubriendo el espacio vertical disponible. Una vez cambiado el fotoperíodo a floración, cientos de cogollos se elevarán sobre la malla. Todos estarán a una misma altura y recibiendo una cantidad de luz similar en todas las zonas.

Esquejes

Si existe la posibilidad de cultivar esquejes, los cultivos en SOG son espectaculares. Para ello se necesitarían por ejemplo 36 esquejes en macetas de 3 litros por m2. Existen más posibilidades, hasta 100 macetas de 1 litro entrarían en un armario de 100×100 cm. Aunque a mayor número de plantas, mayores dificultades para los riegos o cualquier tarea de mantenimiento.

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Otro aspecto importante son los abonados. La gran mayoría de fabricantes ofrecen programas de cultivo con las dosis adecuadas de fertilizantes y aditivos, pero para variedades de 8 semanas de floración. Además, las dosis siempre son orientativas, ya que cada planta es un mundo y sus requerimientos nutritivos pueden ser diferentes a la otra.

Cuando nos encontremos con una tabla de cultivo de 8 semanas de floración y cultivamos variedades sativas de 12 o 16 semanas, debemos contar con que el pico de floración será en la sexta-octava semana desde el inicio de la floración. Calcularemos las dosis siempre prolongando las que se indican en la semana 3 hasta la sexta-octava semana, y continuaremos prolongando las dosis que se indican en la semana 4 hasta la cosecha.

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