Cannabis solución como tejido ecológico

El cultivo de cáñamo puede frenar el impacto ambiental del petróleo aplicado a la moda, gracias a las fibras textiles que aporta. Pero en algunos países está prohibido por su relación con la marihuana.

Tejido elaborado con fibras de cáñamo

En el caso de las fibras sintéticas (acrílico, poliéster, nylon, spandex, lycra…), el impacto medioambiental es grande puesto que se trata de productos generados a partir del petróleo y que produce gran cantidad de dióxido de carbono en su creación y tratamiento.

Pero también las fibras naturales (algodón, seda, lino…) son una causa de descuido y agresión a la casa común. Por los cultivos intensivos que se hacen más allá de lo que aporta la tierra en sus procesos naturales.

Tanto los usuarios como distintas voces dentro del propio sector reclaman una reconversión “eco” ante el agotamiento de los recursos naturales (agua y materias primas), que a su vez contribuiría a cuestionar las condiciones laborales de los trabajadores de este mercado.

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La otra cara de la marihuana

El cáñamo es una planta de gran versatilidad y con grandes propiedades como el hecho de que sus fibras son antibacterianas. Crece en territorios de muy diverso clima y las fibras son diferentes en función del hábitat en que se ha desarrollado. La fibra puede ser dura y resistente cuando ha crecido en territorio seco y en temperaturas extremas, y así hacer posible los tejidos de tipo arpillera o saco, a partir de la estopa. En cambio, puede llegar a ser suave como el algodón si ha podido desenvolverse en un clima húmedo y temperaturas templadas.

El cultivo del cáñamo requiere muy poca agua y no necesita fertilizantes, pesticidas o uso de semillas transgénicas. Hay que decir que el “cannabis industrial”, que es el empleado para el sector textil, tiene un bajo contenido en tetrahidrocannabinol (THC), la sustancia que actúa como droga.

En la actualidad, marcas como Adidas, Quicksilver o Woolrich emplean el cáñamo en algunos de sus productos.

Países asiáticos pioneros en cultivos

En China, el cáñamo forma parte de los cultivos tradicionales desde hace 8.000 años. De hecho, el 50 por ciento de la producción mundial se lleva a cabo en este país, que también posee más de la mitad de las 600 patentes de fibras de cáñamo que existen hoy.

¿A qué se debe esto? A que el cáñamo es la planta de la que se obtiene la marihuana. Esto hace que, debido a la vinculación con la droga, en muchos países esté prohibido su cultivo o que esté semiprohibido: en estados como Holanda o Uruguay es legal solo hasta 6 plantas por persona, en España es legal siempre que no sea en lugar visible al público.

La clave de la ampliación para este tipo de fibra dependerá de la importancia que cada país conceda al desarrollo textil en combinación con la salud pública. En este sentido, Corea del Norte es abierta como su socia China y permite totalmente el cultivo.